Concebidas en París como piezas de movimiento y transición, las chaquetas para mujer reúnen petos, cazadoras, prendas polares y chalecos sin mangas dentro de una misma lógica de superposición.
Se llevan solas cuando la temporada se suaviza, o se deslizan bajo un abrigo, un plumífero, una gabardina o una capa para ajustar el calor, el conjunto y la protección. Combinadas con capuchas extraíbles, acompañan las variaciones del cielo y del ritmo del día. Reversibles, las chaquetas, prendas polares y chalecos cambian de aspecto sin cambiar de uso: una cara más técnica y otra más urbana, para componer una silueta equilibrada, sobria y llena de vida.
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